Ni el mejor guión cinematográfico hubiera planteado un desenlace semejante para el retorno a los derbis clásicos entre San Antonio y Anaitasuna. Si lo hubiesen pensado no habría sido diseñado con mejor resolución para el espectador amante del balonmano, que más allá de los colores de un equipo, sólo buscaba espectáculo deportivo y un ambiente sin igual.Todo eso y más se dio cita el pasado sábado en el Universitario para cerrar el compromiso con el ya sabido empate a 28. Confesaré que la noche anterior, entre sueños, visualicé un empate a 27 y conforme empezaba la segunda parte, me aventuré a publicarlo en un tuit a modo de vaticinio. Casi lo clavo, le faltó muy poco, le sobró dos goles o más si Vasko Sevaljevic hubiese convertido el último lanzamiento de penalti con el tiempo cumplido.

Aquí lo fácil es cargar la responsabilidad en el lanzador, pero alguien tiene que tirarlo y asumir ese protagonismo. Bien por Vasko que no se arrugó a pesar del precedente que podía pesarle de Granollers. Asumió el rol, aunque sin el éxito que esperaba.
Claro, algo de mérito tendrá el portero, una vez más el arquero argentino, Matías Schulz, que en una actuación sobresaliente ayudó sobremanera a los suyos para sumar un valioso empate en una pista donde ganarán muy, muy pocos.

Las alegrías del partido fueron muchas, como ver la grada rebosante y animosa al máximo. Con dos aficiones que fueron una, que entremezclada animaba sin parar a sus respectivos equipos ... y no pasó nada, ¿por qué tenía que pasar? ... ¿acaso el tiempo transcurrido, 31 años, desde los últimos derbis en División de Honor tenía que hacer cambiar el escenario?. Enhorabuena a los aficionados.
Cuando acabó el partido me quedé con el regusto de haber estado ahí, viviendo en primera fila ese espectáculo, emotivo y vibrante. Obviamente y como a muchos otros, me queda el regusto de pensar que habrá un encuentro de vuelta en la "Catedral" y ahí saciaremos otra vez nuestro apetito de balonmano local.

Un último apunte para la plantilla de Anaitasuna, a la que sólo hay que decirle una palabra: GRACIAS, por acordaros de todos aquellos que pasaron por la primera plantilla en los últimos 31 años sin poder llegar a jugar estos derbis.
Hasta los que no conseguimos llegar a la primera plantilla y nos quedamos en el "B", nos sentimos orgullosos de veros con ese recordatorio en la camiseta. De caballeros es ser agradecidos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada